Eso, amigos, es la pregunta que este humilde columnista se hace. No la sabría responder a ciencia cierta, pero tengo mis sospechas. La más altas y encumbradas autoridades de gobierno y políticas decidieron callarme, cerrarme la boca, desenchufar mi teclado, obstaculizar la fluída relación que tenía, tengo y seguiré teniendo con ustedes, mis lectores. En definitiva, censurarme. Sí, señores, esa es la palabra. No le tengamos miedo. En este tiempo todo puede suceder. A alguien no le venía bien, no era de su convenciencia o no respondía a sus intereses la labor que yo hacía, y, no les quepa la menor duda, seguiré haciendo. El poder y el dinero siempre ha corrompido a los hombres, y esta no ha de ser la excepción.
Ahora me encuentro prófugo, en algún lugar indeterminado de este ancho mundo, procurando por mi vida, pero ello jamás, jamás, constituirá un obstáculo para que siga informando. Y si la Providencia así lo decide, entonces mi carne y sangre entregaré antes de rendirme y acallar mi voz, que clama justicia y verdad. ¡Seguiré con ustedes hasta siempre! ¡Viva la libertad! ¡Viva el hombre!
Ahora, en realidad, esto no es lo que pasó. Si bien hubiese sido genial, y este texto inflamado y digno de una tragedia shakesperiana (con las salvedades gigantescas), no es una cospiración gubernamental para acallarme lo que decidió el fin de mi blog. La razón, sospecho, se debe a un problema técnico con la cuenta, que desde que Google Inc. adquirió Blogger, subordinó el acceso a Blogger (el servidor del blog) a la uenta registrada en Google, y que era la que yo utilizaba para acceder al blog. Por maniobras erradas e indebidas que realicé, me vi en la obligación de contactar al departamento de Ayuda y Soporte de Google, informándole de mi problema. A los pocos minutos de haber enviado la misiva, el blog The Calpica Times, sito en http://thecalpicatimes.blogspot.com/ ha sido cerrado. Yo no lo hice, así que infiero que fueron los muchachos de Ayuda y Soporte de Google.
Casi me da un soponcio cuando me di cuenta de lo sucedido. Eliminar el blog significa cerrarlo y no poder publicar más en él, pero además, también significa perder todo el archivo, o sea, los post anteriormente publicados. Eso me duele profunda y sinceramente, ya que tengo entradas que datan desde el año 2007. Espero sinceramente, confiando de Dios, que los técnicos de Google puedan reestabalecer mi blog con toda la información que tenía. Mientras, The New Calpica Times será el espacio donde me podrán encontrar. Que cambie el nombre no significa en modo alguno que cambie el espíritu, a excepción de mejorar y perfeccionar la tarea desempeñada. Ante cualquier duda o consultad, sírvase escribir a cornamenta333@msn.com
Gracias, y disculpas por las molestias ocasionadas.
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