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miércoles, 2 de diciembre de 2009

A una gran persona...


La demora en la actualización de la información se ha debido a que nuestro ilustre director se encuentra en período de exámenes (y de los jodidos); por tanto, ha sido imposible cumplir en tiempo y forma con las mismas, suceso que eventualmente podría repetirse, pero pondremos en empeño en que no ocurra, o al menos lo haga de manera bastante dilatada. De todos modos, siempre contamos con el apoyo y comprensión de usted, querido y fiel lector, que sabemos que entiende la situación y será paciente y tolerante, y desde ya, le estamos infinitamente agradecidos.

Debido, justamente, a la apretada agenda de nuestro ilustre director, es que no pudimos cumplir con algo que nos habíamos propuesto como meta y figuraba desde hacía ya tiempo en la misma, y era el reconocimiento público en su día especial a alguien especial, específicamente porque no queríamos entrar en divagaciones y chapucerías, sino que nuestra intención era realizar algo que estuviera a la altura de dicha persona.

Nos referimos a Anna Rearte Amorós, quién el pasado domingo 29, festejó sus 25 años. La pensar en Jancha, (así la conocen en su círculo íntimo), se me ocurren un sinnúmero de adjetivos, de los cuales los más destacables y sobresalientes serían generosidad y bondad. Escrito así, suena totalmente vacío y chapucero; sin embargo eso se debe a que esas y otras palabras han sido utilizadas indiscriminadamente sin medir su verdaero sentido y valor, y como ya las hemos escuchado tanto, no reparamos en la importancia e intensidad de sus significados. Empero, no tengo otra manera de decirlo. Efectivamente, pienso que son muy aplicables sos adjetivos a ella, y tengo la férrea convicción de que cualquiera que la conozca no podrá alegar lo contrario, sin que se sospeche indicios de delirio o enloquecimiento temporal.

No cabe la menor duda de que es una gran virtud ser generoso y ser bondadoso, pero como todo en la vida, los excesos son malos, y en el caso específico que nos ocupa, cuando se mezclan ambos, puede ser realmente nocivo para la propia persona (visto desde la óptica de alguien más bien pragmático y realista, y no tanto religioso -San Josemaría la felicitaría de muy buena gana-). Sin embargo, con los problemas que ello le pueda acarrear, es mejor pecar por bueno que por malo, así que, querida Anna, puedo asegurarte que pecas de la mejor manera posible.

Toda esta cháchara fue mi manera (un tanto extraña, tal vez) de comunicarte el gran afecto y cariño que siento por ti, y de desearte en esta nueva etapa que comienzas profusos éxitos en todos y cada uno de los proyectos que enfrentes, ya sean laborales o de vida. Estás rodeada de grandes cosas (si querés contarme entre ellas, encantado, además, encajo literalmente en la definición), que tal vez uno, en medio de la vorágine que es la vida misma, no se da cuenta en los momentos necesarios, pero que un observador externo (valga la obvia redundancia) puede distinguir, y entre ellos cuento a tus padres, grandes personas, a tus hermanos, que aunque una te traume con rollo de la oreja y otro no se amolde a la rutina de la casa, te quiere mucho y esas son maneras de demostrarlo (te lo dice alguien que es hermano de otro alguien), y a Alfo, otro gran tipo que te corresponde (o tal vez más que eso) sentimentalmente (a pesar de que tenga una concpeción de los escribanos totalmente mujiquista). En definitiva, esas grandes cosas son las que siempre quedarán, el resto va y viene en esta vida, y no hay forma de retenerlo más de lo que Dios dispone. ¡Muchos augurios de éxito y prosperidad, es el deseo de tu único primo por estos lares!


P.D.: Si la foto te merece algún tipo de comentario o reacción, te anticipo mi respuesta: ¡Chill out, relax!

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